Si queremos recuperar la República y el buen rumbo, es preciso no callar más. La memoria, tan reclamada por varios sectores de la izquierda, está flaqueando ante episodios muy recientes de la historia argentina. Mencionamos, poco tiempo atrás, que los montoneros no fueron "chicos buenos" que se reunían para comer pizza, y que su único objetivo era tomar el poder violentamente para implantar el socialismo nacional... Pero otra cosa que no podemos callar más, es la responsabilidad que le cupo a Juan Domingo Perón en el desastre que fueron los años setenta. Alentó, desde su exilio en la España franquista, el enfrentamiento violento entre los argentinos, despertando al nacionalismo peronista contra la "izquierda" peronista, matándose en Ezeiza y, luego, abiertamente en las calles de Buenos Aires.Le cupo a Perón una enorme responsabilidad histórica al dejar la presidencia de la República en manos de una persona inútil, sin formación, sin visión y completamente manipulable, como fue su tercera esposa Isabel Perón. Un verdadero patriota jamás hubiera dejado la primera magistratura en manos de alguien tan incompetente. Porque Perón sabía muy bien que habría de morir en la presidencia y, no obstante, eligió como compañera de fórmula a su esposa, quien algo sabía de tablas, pero nada de escenarios políticos y económicos. Y en la cámara de diputados puso al barman que los presentó en Panamá: Raúl Lastiri, el gran coleccionista de corbatas y yerno de López Rega (a esto se reducía su curriculum vitae...).
El golpe militar de 1976 no hizo más que salvarle la vida a un peronismo que estaba agonizando, evitando los comicios generales que debían celebrarse a fines de ese año.
Para la nueva Argentina que se está asomando, lentamente, es preciso recobrar la memoria de estos episodios sombríos por los que atravesamos. Nada tuvieron de luminosos ni heroicos, sí estuvieron teñidos de mucha sangre, inmoralidad, inutilidad y barbarie.
2 comentarios:
Como alguna vez lei: "No importan las explicaciones, importan los resultados."
Solo me gustaria que algun dia se analice al peronismo, basado en ese simple analisis.
Segun pude comprobar, si uno les quita la posibilidad de justificarse, no quedan muchos argumentos.
Saludos, Luis.-
Horacio:
Creo que lo dije,pero esta bien;la idea totalitaria estatista,con tintes "nacionales" no lo creo Peron sino que lo encontro.
Peron le puso sus brillantes dotes de orador y la figura de Eva y un corto periodo de vacas gordas - igual que el Sr K - que despilfarro de manera irracional.
Los militares y politicos que le siguieron lograron hacer de un mito.
Viejo y enfermo no reparo en ningun escrupulo con tal de volver a ser un militar.
Personalmente creo que su regreso no se inspiraba en ningun afan de revancha o venganza.
Todo lo contrario.
El problema fue que se creyo,tambien en su propio mito,y penso que era un estadista.
Y en realidad,cosa no le eschucho decir a casi nadie,era un pesimo politico,y se equivoco en todo.
Hoy del peronismo no queda casi nada, simplemente una especie de religion o fe, o creencia.
Semejante a la del "gauchito gil",que,no tengo dudas,tiene mas devotos que Peron o Evita.
El Sr K, intento sacarse al peronismo de encima,pero tampoco tiene ideas claras,y fracaso.
Creo que el relato historico no sirve para nada o muy poco.
Creo que Keynes decia: "el futuro condiciona el presente".
Hay que concentrase en el futuro.
ramon c
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