martes, febrero 10, 2009

Que Europa no se siga cerrando.

Tal como lo señalé en este blog el mes pasado, la actual presidencia checa en la Unión Europea está reclamando el cese de las prácticas proteccionistas frente a la crisis económica que se está viviendo en el mundo. Ya conocemos las consecuencias nefastas del cierre de las fronteras: no circulan los bienes, las personas y las ideas. El desenlace fatal del proteccionismo de los años treinta fue la segunda guerra mundial, en un clima ideológico de nacionalismo, autoritarismo, antisemitismo y xenofobia. Un mundo cerrado es desconfianza, hostilidad, guerra y miseria.

1 comentarios:

LUIS dijo...

"Si las mercancías no pueden cruzar las fronteras, pronto lo harán los ejercitos."
Frederic Bastiat